- Añada
- Alcohol
- Crianza
- Guarda
- Vista
- Nariz
- Boca
- Maridaje
Temperatura de servicio
Bodega familiar en la antigua Calera de las Huérfanas, a catorce kilómetros de Carmelo. Cuarenta hectáreas de viñedo, nueve variedades y cada botella etiquetada a mano. Visitas, degustaciones, almuerzos en bodega y una casona de 1906 para quedarse a dormir.
A principios del siglo XX un inmigrante vasco llegó a América, como dice la familia, con la audacia de los que no tienen nada que perder. Se instaló en las tierras de la antigua Calera de las Huérfanas, cerca de Carmelo, y en 1957 fundó la bodega. Hoy la conducen sus nietos, la familia Zubizarreta-Menna: Mariela, Pedro y Mario.
La forma de trabajar no cambió. Deciden personalmente el momento de cada cosecha, siguen cada etapa del proceso, degustan, etiquetan a mano cada botella y vuelven a empezar. Están convencidos de que no hay tecnología que reemplace la mano del hombre.
“Sin uva de alta calidad no hay vino de alta calidad.”
Primero se llamó El Vasquito. Vinos jóvenes y frutados para la región, elaborados con el saber traído del País Vasco.
A fines de la década empieza el reemplazo de las plantas por material libre de virus y de selección clonal. La bodega fue pionera en el cultivo de Marselan en Uruguay.
La casona de principios de siglo, primer hogar de los padres, recupera sus techos altos y sus artesonados. Aitona, en euskera, quiere decir abuelo.
Un Tannat y un Marselan de la cosecha 2020, 1.200 botellas de cada uno, con paso por barrica y dieciséis meses de reposo en botella antes de salir.
Visitas guiadas, degustaciones, almuerzos, picnics y alojamiento en la casona. La tercera generación recibe a cada visitante en persona.
Los suelos de estructura franco arenosa drenan bien, y la cercanía del Río de la Plata da un microclima de gran amplitud térmica. Esa combinación permite que cada variedad del parque exprese sus matices.
Los vinos conservan la esencia que nace en el viñedo: se elaboran para expresar lo mejor de cada uva, con fermentación en tanques de cemento o acero según la línea, y crianza en barricas de roble francés y americano solo en los vinos de guarda.
Todas las plantas son de selección clonal y libres de virus, producto de la reconversión iniciada a fines de los años 70.
Elegí una botella para leer su ficha: añada, crianza, nota de cata, maridaje y temperatura de servicio, tal como las entrega la bodega.
Temperatura de servicio
Recorrido guiado por el viñedo, la nave de crianza y la sala de vendimia. Incluye una copa de vino por persona al terminar, si se desea.
Dos vinos acompañados con snacks. La visita guiada es opcional.
Tres vinos de las líneas Colección Familiar y Alta Gama, con tabla de quesos, fiambres y panificados. Visita guiada opcional.
Cuatro vinos de las líneas Colección Familiar y Alta Gama, con tabla de quesos, fiambres y panificados. Visita guiada opcional.
Menú de tres pasos con pastas rellenas como plato principal. Entrada y postre cambian con la estación. Maridaje con vinos de Colección Familiar y Alta Gama.
Una botella de vino cada dos personas y una cesta con quesos, fiambres, aceitunas, frutos secos y baguette, entre las hileras. Visita guiada opcional.
Almuerzos grupales y eventos corporativos para más de doce personas, con propuestas especiales y convenios para empresas que quieran hacer su evento en la bodega.



Una casona señorial de 1906, primer hogar de los padres de la familia, restaurada en 2001 y conservada con sus techos altos, sus artesonados y los muebles de la abuela. Se alquila completa: una suite con vistas al jardín, cama doble grande, estufa a leña, sala de estar y desayuno continental.
Quien se aloja entre semana ve trabajar a la familia y cómo se etiqueta a mano cada botella. Los fines de semana la bodega queda en silencio y el parque, solo con los pájaros. Hay bicicletas para salir por el camino vecinal hasta el arroyo y las ruinas jesuíticas de la Calera de las Huérfanas.
“Nos encanta compartir nuestra casona familiar con quienes aprecian el valor de la historia y las tradiciones. Los muebles de la abuela y los objetos que nos acompañaron en nuestra infancia te harán sentir una vuelta a la niñez, en la paz del campo y junto al parque.”
“Loved the energy, love and pride at this family-run bodega. The lunch was unforgettably delicious and very smartly paired with their wines. It gave so much more with the intimacy of the whole experience than the very large bodegas catering to big groups.”
“No puedo elegir una sola cosa. Las estancias para estar nosotros estaban hermosas; es una casa de 1906. Su anfitriona, Mariela Zubizarreta, atendió cada necesidad nuestra antes de llegar.”
“Hermosa experiencia de campo y viñas, un traslado a un pasado por su entorno y mobiliario. Destacó la atención de la familia y el cuidado en detalles.”
“Tanto la comida como los vinos de excelente calidad, las anfitrionas súper. El lugar perfecto para descansar, nos esperaron con la estufa prendida y todo listo, desayuno muy completo.”
En el kilómetro 241 de la Ruta 21 se toma el Camino Juan de San Martín; la bodega está a dos kilómetros, en el paraje de la Calera de las Huérfanas. No hay transporte público: se llega en auto o con una agencia de la ruta del vino. Todas las experiencias se coordinan antes.